Un repaso detenido a la producción reciente de José Benitez (Antequera, Málaga, 1963) permite constatar una serie de repertorios compositivos habituales, lo que no significa que el artista se encuentre encerrado en un determinado modo, sino que su creatividad le lleva a analizar con exquisito rigor los recursos de su propio discurso.
Esta linea de actuación podría sintetizarse - con todas la excepciones que supone un ímpetu creativo tan grande con el del artista malagueño- en la utilización del contrapunto como elemento expresivo.
La pintura de José Benitez se mueve en el ámbito de la ambiguedad y la pluralidad conceptual. Si bien se trata de una producción cercana a la poética de lo abstracto, una mirada atenta desvela la construcción de unas asombrosas trincheras en grises, que anticipan un horizonte vibrante, sobre el que se elevan fantasmagóricas estructuras que parecen el recuerdo óseo de formas humanas.
Sutil y esquiva, la obra de José Benitez tampoco nos deja acomodarnos en esta lectura narrativa y su complejidad plástica acaba por sortear cualquier tipo de mirada descifradora que intente concretar un significado.
Frente a la poética elaboración descrita hasta ahora, repleta de evocaciones sensitivas, José Benitez introduce un elemento desestabilizador, al cual aludíamos más arriba cuando hablamos del uso del contrapunto como principal componente expresivo.
En efecto la insistencia en la incorporación de franjas, horizontales o verticales, y matizadas, quiebra el poético desarrollo de sus nebulosos horizontes.
Pero lo verdaderamente esclarecedor es que este juego retórico que auna diferentes estrategias formales no produce fisuras en el coherente desarrollo creativo de cada composición. Al contrario el resultado es un rompecabezas que consigue su perfecta armonía en el preciso instante en el que José Benitez aplica la última mancha sobre el lienzo.
Estas formas que se configuran en la obra del artista se han ido volviendo, en sus últimas creaciones, más depuradas y contundentes. En este sentido, el artista refuerza una imagen sobre la que ha venido trabajando en el último año, cuyo brillante resultado nos descubre que su discurso se encuentra sustentado en dos pilares básicos: la invenstigación plástica y la pulsión creativa.
" Crítica realiza por la exposición en la Galería de Arte Cartel ".
José Benitez Montilla
Espacios Fronterizos de José Benitez. Color, formas, escalas, ritmo visual. Asuntos de una poética particular.
sábado, 9 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
Espacios Fronterizos de José Benitez
La proyección sobre el soporte de un eficaz entramado visual, constituidos por mesuradas aportaciones intuitivas, configura la profundidad plástica de la obra de José Benitez (Antequera, Málaga, 1963).
El artista investiga sobre el color, las formas, las escalas y el ritmo visual, asuntos que son la columna vertebral de su poética particular y que el artista elabora ofreciendo sorprendentes ordenaciones del espacio bidimensional.
Tras un año de intensa actividad, con diferentes muestras individuales en diversas salas de Andalucia, José Benitez acentúa la fuerza de su invención pero también asume la depuración que procede del trabajo constante. En este sentido, su obra reciente se nos antoja más sobrias que sus propuestas anteriores -algo que podemos percibir con evidencia en una paleta cromática más escueta- sin que por ello pierda un ápice de su capacidad para evocar y seducir.
La producción plástica de José Benitez retoma una y otra vez determinados resortes figurativos que podrían hacernos pensar en cielos brumosos, amplios horizontes y espacios destruidos y desolados. Sin embargo, estas presencias de lo natural no se manifiestan de modo firmes, sino matizadas por el misterio de lo indefinido. Ello nos lleva a contemplar la obra de José Benitez dentro de un espacio fronterizo, a medio camino entre la abstracción y la figuración, pero siempre alejada de cualquier planteamiento reduccionista. Por ello en su trabajo el referente objetual es solo perceptible en su valor simbólico, pues el verdadero mensaje está en la exultante calidad plástica de la propia pintura, una calidad asentada, eso sí, sobre una base técnica solidísima.
La poetización que surge de la producción reciente de José Benitez se conjuga con un afán ordenado y analítico. De esta manera, nos encontramos ante un nuevo espacio fronterizo, que exalta la libre creatividad pero siempre dentro de los limites de lo plausible. Hablamos de una suerte de azar vigilante que asiente su peso sobre los pilares de la intuición y de la razón, para definir finalmente un discurso único: el que identifica a José Benitez como un artista excepcional.
"Crítica realiza por Carlos Delgado, para El punto de las Artes"
El artista investiga sobre el color, las formas, las escalas y el ritmo visual, asuntos que son la columna vertebral de su poética particular y que el artista elabora ofreciendo sorprendentes ordenaciones del espacio bidimensional.
Tras un año de intensa actividad, con diferentes muestras individuales en diversas salas de Andalucia, José Benitez acentúa la fuerza de su invención pero también asume la depuración que procede del trabajo constante. En este sentido, su obra reciente se nos antoja más sobrias que sus propuestas anteriores -algo que podemos percibir con evidencia en una paleta cromática más escueta- sin que por ello pierda un ápice de su capacidad para evocar y seducir.
La producción plástica de José Benitez retoma una y otra vez determinados resortes figurativos que podrían hacernos pensar en cielos brumosos, amplios horizontes y espacios destruidos y desolados. Sin embargo, estas presencias de lo natural no se manifiestan de modo firmes, sino matizadas por el misterio de lo indefinido. Ello nos lleva a contemplar la obra de José Benitez dentro de un espacio fronterizo, a medio camino entre la abstracción y la figuración, pero siempre alejada de cualquier planteamiento reduccionista. Por ello en su trabajo el referente objetual es solo perceptible en su valor simbólico, pues el verdadero mensaje está en la exultante calidad plástica de la propia pintura, una calidad asentada, eso sí, sobre una base técnica solidísima.
La poetización que surge de la producción reciente de José Benitez se conjuga con un afán ordenado y analítico. De esta manera, nos encontramos ante un nuevo espacio fronterizo, que exalta la libre creatividad pero siempre dentro de los limites de lo plausible. Hablamos de una suerte de azar vigilante que asiente su peso sobre los pilares de la intuición y de la razón, para definir finalmente un discurso único: el que identifica a José Benitez como un artista excepcional.
"Crítica realiza por Carlos Delgado, para El punto de las Artes"
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